El proceso consta de 4 fases, recogidas en los requisitos del artículo 3.3 del RD 56/2016 y desarrolladas metodológicamente en la norma UNE-EN 16247:
- Recopilación de datos históricos: Facturas de todos los suministros energéticos, datos de producción, planos de instalaciones e inventario de equipos principales. El mínimo útil son dos años de histórico; pero tres o más permiten identificar tendencias y estacionalidades con mayor fiabilidad.
- Visita técnica a la instalación: Inspección presencial de equipos (calderas, compresores, motores, sistemas de iluminación, envolvente térmica), toma de medidas con instrumentación como analizadores de redes eléctricas, termografía, flujómetros; y entrevistas con el personal de operaciones, ya que los operarios de planta suelen conocer ineficiencias recurrentes que no aparecen en ningún documento interno.
- Análisis y modelado energético. Cruce de los datos recogidos con los consumos facturados. Identificación de pérdidas: equipos sobredimensionados, inercias térmicas, arranques innecesarios, horas de operación fuera de producción, tarifas de acceso mal dimensionadas.
- Propuesta de MAEs (Medidas de Ahorro y Eficiencia): Cada medida se cuantifica con la inversión estimada, el ahorro anual proyectado en kWh y en euros, y el periodo de retorno de inversión. Las MAEs se priorizan por periodo de recuperación y viabilidad técnica, no por magnitud de ahorro absoluto.
Al final se emite el informe, que debe cumplir el contenido mínimo establecido en el RD 56/2016 y, cuando corresponda, ser comunicado al organismo autonómico competente para acreditar el cumplimiento de la obligación cuatrienal.



