Una auditoría de eficiencia energética es un análisis documentado de los diversos flujos de energía en una instalación industrial. Su objetivo es mapear cómo entra, cómo se transforma y cómo se pierde la energía en cada punto del proceso productivo.
Como resultado, se obtiene un inventario completo de vectores energéticos — electricidad, gas natural, fuel oil, vapor, calor residual, agua — cruzado con datos de producción real. De ese cruce emergen indicadores de intensidad energética (kWh por tonelada producida, kWh por m² climatizado) que funcionan como KPIs y permiten comparar períodos, detectar desviaciones y medir mejoras con datos verificables.
Se realiza en tres situaciones principales: por obligación normativa (grandes empresas cada cuatro años), como punto de partida de un plan de eficiencia o descarbonización, y como requisito previo para acceder a financiación o ayudas públicas.



